¿Quiénes contaminan? ¿De
donde provienen las mayores emisiones? ¿La ecología se remitirá solamente a
analizar la interrelación de las especies con su hábitat? ¿Qué espacio podremos
investigar si lo que está en juego aquí es la totalidad de la vida en el
planeta? ¿La pobreza genera contaminación o los pobres son forzados a
contaminar?
Hace casi 250 años Rousseau dio a entender
que cuando la humanidad se alejó de su hábitat natural, se convirtió en un
producto social. Marx y Engels estudiaron el surgimiento y evolución de las
primitivas sociedades como un proceso, partiendo de la necesidad de protegerse
y sobrevivir. A la vez el humano produce cultura y es producido por ella como
ser social. Más allá de la discusión filosófica; que si el humano es
naturaleza, todo lo proveniente de él también lo es, convengamos que este
salto, gradual y no lineal, ha motivado una nueva adaptación al medio con
consecuencias dispares.
Algunos lo considerarán avances
cualitativos, otros evolución selectiva, y habrá - de hecho lo hay - quienes
cataloguen a esta circunstancia, como un avance contradictorio en sí mismo.
Freud, en "El malestar en la Cultura" (1), analiza la contradicción
irresoluble entre la necesidad de satisfacer los instintos y la necesidad de la
alianza fraterna, necesidad de unirse para la supervivencia del grupo
humano.
De la mente humana, su interrelación
dialéctica con el medio producto de una construcción social, surgieron los más
increíbles descubrimientos científicos y desarrollos tecnológicos, pero al
mismo tiempo, la humanidad, como especie única, no pudo detener hasta hoy el
ascenso hacia la cúspide de su propia autodestrucción.
.
Pero para poder analizar esta situación, debemos contextualizarla dentro de un marco teórico y haciendo pequeños recortes de los procesos históricos. Basados en esto y admitiendo la teoría evolutiva, los criterios de selección se han visto atravesados por la influencia de los procesos sociales. La misma selección natural, los ciclos vitales, la concepción de tiempo y espacio, vienen soportando la presión directa e indirecta de la actividad humana, alterando la estructura biofísica que la naturaleza ha ido adaptando a lo largo del tiempo. Y no tenemos temor en afirmar que la selección artificial, patrimonio exclusivo de la conducta humana en el planeta, viene teniendo mayor gravitación que la selección natural.
Pero para poder analizar esta situación, debemos contextualizarla dentro de un marco teórico y haciendo pequeños recortes de los procesos históricos. Basados en esto y admitiendo la teoría evolutiva, los criterios de selección se han visto atravesados por la influencia de los procesos sociales. La misma selección natural, los ciclos vitales, la concepción de tiempo y espacio, vienen soportando la presión directa e indirecta de la actividad humana, alterando la estructura biofísica que la naturaleza ha ido adaptando a lo largo del tiempo. Y no tenemos temor en afirmar que la selección artificial, patrimonio exclusivo de la conducta humana en el planeta, viene teniendo mayor gravitación que la selección natural.
En los últimos 200 años, con la aparición
del capitalismo, el criterio de selectividad, ubicó a los dueños de los medios
de producción, en la cúspide de la escala depredadora, a la que denominaremos
supra-especie, que no solo se nutre de sus dominados: esto es, las tres cuartas
partes de la población mundial, sino decide por su propia lógica de existencia,
quienes sobreviven y quienes no. Cuando hacemos mención al término depredador
lo asociamos ex profeso a una conducta perjudicial y destructiva, a diferencia
del término predador, que lo ubicamos dentro de la relación evolutiva natural
de algunas especies con las que son predadas.
Por ello, hablar de ecología obviando este
contexto, es divorciarse del análisis dialéctico de la realidad y llevar este
término al terreno de la ideología dominante. Nosotros sumamos la variable social a la palabra ecología y la
profundizamos aún más, para concluir que toda ecología es social, esto es: el
análisis dialéctico de los sistemas políticos, culturales, económicos y
religiosos que afectan al planeta, puesto que la ciencia, aun cuando se
pretenda -infantilmente- imprimirle un criterio de neutralidad, está en manos
de quienes ostentan el poder, y esa administración, obedece al criterio de
selectividad de la supra especie. La ciencia y la tecnología en el sistema
capitalista están al servicio de la acumulación de capital y la máxima
ganancia. En un sistema no capitalista, ambas podrían liberarse de esta atadura
y desarrollar su potencial para beneficio de la humanidad, proteger la especie
y su hábitat, producir al menor costo en términos de daño a los ecosistemas y
empezar a superar la brecha entre lo natural y lo social.
En la naturaleza las cosas
sencillamente son. No están atravesados por criterios ni juicios de valor ni de
moral, elementos construidos socialmente como herramienta de sometimiento y
dominación de la supra-especie hacia sus congéneres. Esto es fácilmente
demostrable, pues siguiendo la teoría evolucionista y aceptando que la tierra
tiene una edad aproximada de 4.500 millones de años, la naturaleza ha
construido sus propios ciclos sin la presencia humana que surge recién en los
últimos dos millones de años
.
En la naturaleza todavía no se ha podido comprobar que los elefantes hagan meditación trascendental o que los monos asistan a misa los domingos. En igual sentido, la calificación monárquica del rey león, es otra maniobra de la clase dominante para profundizar el pensamiento mágico y dar como natural, la necesidad de un sistema jerárquico o de clases, donde se justifica así la presencia mesiánica de conductores y salvadores para la manada humana. La obra de Walt Disney, en este sentido, ha operado eficazmente a través de su obra en el pensamiento de los niños.
En la naturaleza todavía no se ha podido comprobar que los elefantes hagan meditación trascendental o que los monos asistan a misa los domingos. En igual sentido, la calificación monárquica del rey león, es otra maniobra de la clase dominante para profundizar el pensamiento mágico y dar como natural, la necesidad de un sistema jerárquico o de clases, donde se justifica así la presencia mesiánica de conductores y salvadores para la manada humana. La obra de Walt Disney, en este sentido, ha operado eficazmente a través de su obra en el pensamiento de los niños.
En la naturaleza no hay jerarquías sino necesidades que
tienen que ver con lo instintivo y la perpetuación de las especies. No es sino
a través del naturalismo dialéctico el modo de interpretarla. La vida transita
por las delicadas hebras de una red, muchas veces invisible y sujeta a vínculos
tan frágiles imposibles de analizar bajo las variables del tiempo humano.
Expresiones como abeja "reina", cobran una fuerte carga ideológica,
dando así por sentada la división de clases dentro de la propia especie. En realidad,
la organización interna, distribución de tareas, etc. queda a cargo de las
abejas "obreras", como en una verdadera democracia, a través de la
comunicación por olores, siendo la única función de la reina y el zángano la
reproducción.
Esta situación llevada al plano humano, y
afianzada a través de generaciones por los sistemas educativos capitalistas,
haría aparecer como natural esta división, cuando en realidad, las clases
sociales, la división del trabajo, las fuerzas morales, la tradición y el
pensamiento mágico reciclado en religiosidad, son una construcción social que
culminan con el control ideológico de la población violando aspectos
fundamentales de los derechos humanos y promoviendo la explotación del hombre
por el hombre, negando en consecuencia su derecho la libertad.
El concepto de especie superior, líder,
jefe, el más apto, son valoraciones humanas y giros idiomáticos que no se
pueden aplicar al funcionamiento de la naturaleza. El uso
del lenguaje utilizado por la clase dominante es una herramienta que no podemos
soslayar. La supervivencia de las especies depende del hábitat donde se
desarrollan y de la memoria genética. Suponiendo una lógica de razonamiento, si
es que la hay, a la naturaleza solo le importa mantener las especies y no un
ejemplar. Por consiguiente, la conformación fisiológica de plantas y animales
están en permanente peritaje, pues de esta relación dialéctica, surgirán
aquellos ejemplares que se consolidarán mediante la reproducción, o morirán
para que otros vivan.
Avalando la hipótesis Gaia (2),
la tierra es una unidad viviente en si misma donde se dan complejas
interacciones que la
sostienen. La unicidad de cada especie inmersa en la gran
sopa de la diversidad, permite el flujo y reflujo de la energía constante. No
es casual, y fundamentalmente en occidente, que la concepción judeo-cristiana
antropocéntrica, eleve a los humanos al rango de especie superior, mirando a la
naturaleza como depósito de recursos a ser utilizados, en lugar de un eslabón
en la cadena de la vida
.
Y esto no es azaroso. Nada dentro de las sociedades es casualidad. Siempre son procesos de acción y reacción, de lucha permanente que determina a la postre, dos únicos bandos: los dominados y los dominadores. En oriente la casta religiosa que instrumentó el sometimiento de las masas con la ilusión de un permanente reciclaje llamado reencarnación. En Occidente como bien dio a entender alguna vez León Rozistchner, la iglesia católica ha contribuido en regar y abonar el terreno donde el capitalismo sienta sus bases. Y es tan así, que no hay otra manera de explicar el proceso de expoliación y acumulación para la obtención de la máxima ganancia. Por ello, la cruz y la espada son elementos indispensables en el proceso de dominación. Sospecho ..El paraíso terrenal para los ricos y el celestial para los pobres.
Y esto no es azaroso. Nada dentro de las sociedades es casualidad. Siempre son procesos de acción y reacción, de lucha permanente que determina a la postre, dos únicos bandos: los dominados y los dominadores. En oriente la casta religiosa que instrumentó el sometimiento de las masas con la ilusión de un permanente reciclaje llamado reencarnación. En Occidente como bien dio a entender alguna vez León Rozistchner, la iglesia católica ha contribuido en regar y abonar el terreno donde el capitalismo sienta sus bases. Y es tan así, que no hay otra manera de explicar el proceso de expoliación y acumulación para la obtención de la máxima ganancia. Por ello, la cruz y la espada son elementos indispensables en el proceso de dominación. Sospecho ..El paraíso terrenal para los ricos y el celestial para los pobres.
La contaminación: ¿Es política o ambiental?
En 1972 se realizó en Estocolmo, la primera Reunión Mundial
sobre medio ambiente, la Conferencia sobre Medio Humano. Allí ya se advirtió
que aún deteniendo las emisiones de monóxido de carbono por completo, el efecto
no podría ser detenido en los próximos 100 años. La Organización Panamericana
de Salud en 1989, con motivo del resurgimiento del cólera en Perú, diagnosticó
que el 90 % de las enfermedades en América Latina son producidas por la
pobreza, el hambre y la contaminación ambiental. En junio de 1992 se llevó a
cabo la Cumbre de la Tierra, Eco Río en Brasil. Asistieron representantes
oficiales de 179 países así como de organizaciones no gubernamentales y los
resultados se dieron a conocer en todo el mundo por medio de la prensa. "Ochocientos millones de hambrientos,
1 200 millones de personas en pobreza extrema, 854 millones de adultos
analfabetos y 2.400 millones de personas sin saneamiento básico, son una
prueba. Cuarenta millones de enfermos o contagiados por el virus del SIDA, dos
millones de muertos por tuberculosis y un millón por malaria cada año, son otra
prueba. Once millones de niños menores de 5 años morirán este año por causas
evitables, lo que además de una prueba adicional, es un crimen"; expresó
el 3 de septiembre de este año, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba en
la cumbre mundial sobre desarrollo sostenible de Sudáfrica.
Ahora bien. ¿Quiénes contaminan? ¿De donde
provienen las mayores emisiones que lejos de disminuir, han aumentado un 9 por
ciento, y en el país más contaminador un 18 por ciento? ¿La ecología se
remitirá solamente a analizar la interrelación de las especies con su hábitat?
¿Qué espacio podremos investigar si lo que está en juego aquí es la totalidad
de la vida en el planeta? ¿La pobreza genera contaminación o los pobres son
forzados a contaminar? Los
propietarios de los medios de producción determinan, no solo, la distribución
de la riqueza, sino los sistemas políticos que regulan, bajo la fachada de la
legalidad emanada del Estado, la ideología del capital. El concepto de la
propiedad privada no existe en la naturaleza. Es una construcción social que se
inició con la aparición del Estado, la conformación de una estructura familiar
patriarcal y el prisionero de guerra convertido en esclavo. La historia que
viene ya la conocemos. O
acaso la frase de Rousseau de 1754 no sigue teniendo vigencia, cuando señaló.. "El
primero al que tras haber cercado un terreno se le ocurrió decir, esto es mío y
encontró personas lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador
de la sociedad civil. ¡¡¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos, miserias, y
horrores no habría ahorrado al género humano quien, arrancando las estacas o
rellenando la zanja, hubiera gritado a sus semejantes: Guardaos de escuchar a
este impostor, estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y que la
tierra no es de nadie!!!.
Algunos podrán decir que los pueblos
originarios eran más ecológicos, como los Incas, con cultivos en terrazas o que
en la antigüedad la contaminación no era tan grave como en los últimos
doscientos años. Pero esta es una visión histórica muy subjetiva. La misma que
el ambientalismo aborda sin cuestionar en nada la grieta profunda entre
naturaleza y sociedad; una postura emanada de la jerarquía dominante,
sentenciando la naturaleza a un rol pasivo y al humano - mediante una especie
de ingeniería - sacando, insertando, reemplazando y hasta alterando los ciclos
naturales; todo esto, amparado en la frase que a tantos les gusta utilizar como
cliché: desarrollo sustentable.
En realidad no sería correcto aplicar el
término contaminación en los albores de la humanidad, cuando ésta vivía de
frente y no de espaldas a la
naturaleza. Los pueblos nómades tiraban los desechos a lo
largo de su recorrido, pero al igual que las manadas migrantes, no podemos
decir que sus heces contaminaran el suelo. Por otra parte, estas comunidades,
aprovechaban integralmente la naturaleza. Todavía no se había inventado la
sentencia bíblica: "Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y
sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo
animal que serpea sobre la tierra." (Génesis 1.26). Su pensamiento mágico,
se circunscribía básicamente a los fenómenos atmosféricos y a la misma tierra
que les ofrecía sus frutos. Freud analiza con detenimiento esta situación en su
libro Tótem y Tabú. (3)
Es
con el desarrollo del valor de cambio en detrimento del valor de uso, cuando un
nuevo modo de producción y acumulación, que tratando a la naturaleza como renta
y no como un bien, comenzará a generar productos y residuos no degradables.
Situación agravada con el surgimiento de la actividad hidrocarburífera, hoy por
hoy, la principal fuente de emisión contaminante. Baste recordar que las
descargas de dióxido de carbono están influyendo categóricamente en el
calentamiento global del planeta.
Los
ambientalistas se preocupan solo por los vertidos tóxicos de una fábrica y son
funcionales a los economicistas de la supra-especie. Estos , aparecen por los medios de difusión, afirmando
que, por ejemplo, el PBI (Producto Bruto Interno), creció una determinada
cantidad de puntos, dando a entender que ese incremento significa un salto
cualitativo para el conjunto de la población. Que aumente los niveles de
productividad en un país, no determina la equitativa distribución de la
riqueza.
Denunciar únicamente el vertido de
desechos, es no querer ir a la raíz del problema, es una pantalla del real
conflicto en el proceso industrial-contaminador. Para la Ecología Social ,
el análisis transita por otro andarivel, porque no es lo mismo desarrollo que
calidad de vida. Los aspectos sociales, económicos, laborales, salud,
educación, son las variables para determinar un correcto estudio de impacto
ambiental y determinar, lo más aproximadamente posible, por donde pasa el
verdadero progreso.
¿De quién es la fábrica? ¿Cuánto ganan los
obreros? ¿En qué condiciones laborales y de salubridad están trabajando? ¿Qué
tipo de industria y tecnología es? ¿Obsoleta o de punta? ¿Qué marco de
protección legal la ampara? ¿Qué políticos están en el medio? ¿Qué beneficios
otorga a la comunidad? El dinero, ¿se reinvierte al círculo productivo o sale
fuera del municipio, la provincia o el país? ¿ Bajo qué normas de calidad se
han producido los artículos, suponiendo que sea dentro del rubro alimenticio?
¿Las del Ministerio de Salud como en la Argentina, que autoriza una lista de
aditivos prohibidos en muchos países por su acción cancerígena , mutagénica o
teratogénica? (*) ¿Es alimento adulterado como en el caso del polvo de ladrillo
que lo usan como colorante en lugar de pimentón? ¿Se le agrega bentonita
(mineral utilizado para sellar las perforaciones petroleras), para que se infle
como algunos alimentos balanceados para perros y gatos? Y si de bebidas
analcohólicas hablamos, (mal llamadas jugos), donde el 95 % del producido en el
país se endulza con ciclamato y sacarina para abaratar costos reemplazando al
azúcar, es decir: producto dietético que ingieren los niños. ¿Se preguntaron
cómo actúan estos químicos en un cuerpo en formación? ¿ Cómo se transportan los
productos? ¿Cuánto se pierde en el proceso de almacenamiento, traslado y
distribución de los alimentos? ¿Quién controla los transportes y sus emisiones
de monóxido?
Habría mucho más para agregar a esta lista
de preguntas. Obviamente que es ideológico y más cómodo, "escandalizarse"
por los desechos tóxicos de una fábrica. Pero el círculo de la contaminación es
infinitamente más amplio, donde las responsabilidades y complicidades
políticas-empresariales se amalgaman. Por esta razón observamos con espíritu
crítico, y mantenemos distancia, con los aspectos cosmetológicos de personas o
grupos dentro y fuera de la Argentina, acomodados cada uno en su pequeño
espacio de poder, haciendo creer que se están ocupando por un ambiente sano,
cuando en realidad, lo estructural no se quiere modificar. Y para esto, la
confrontación dialéctica con esa postura es un sencillo ejemplo por todos
conocido: la matanza de focas bebés. En tanto haya una persona que quiera
utilizar un tapado de piel, habrá una organización cazadora dispuesto a
suministrarlo. Es que el tema ambiental, es un buen negocio para muchos. Así
como los presos son necesarios para dar sentido a jueces, abogados, policías,
servicio penitenciario. Los residuos, el reciclado, estudios de impacto, las
consultoras, dejan pingues utilidades a sus actores. La Ecología Social no
ingresa al negocio de la conservación del planeta.
La Argentina tiene casi 40 millones de
habitantes. Una superficie de tierra donde una sola provincia albergaría a
Italia. Suelo -en líneas generales- no demasiado contaminado. Mucha agua y
energía. Riquezas naturales renovables y no renovables para envidia del mundo.
Que l5 millones estén en la línea de pobreza, que haya entre un 18 y 40 % de
desocupación y subocupación, que 55 niños se mueran diariamente por enfermedades
producidas por la pobreza, que los viejos tengan una doble muerte: la
cronológica y la social, que los jóvenes incurran en la droga y el alcohol por
desesperanza y falta de amor, que miles de mujeres mueran por abortos
clandestinos y que la deserción escolar llegue al 50 %. ¿No les parece que son
cosas muy pesadas para dejar de lado cuando algunos se autotitulen ecológicos
porque despetrolaron un ave, o plantaron un cartel denunciando que tal empresa
contamina? ¿Es factible salvar las ballenas colocando solamente una calcomanía
en los autos o aportando una cuota a una institución ambientalista?
Defino
Ecología Social, a una postura ética, estética, filosófica, política e
ideológica de contemplar y obrar en el mundo desde una dialéctica holística (*), histórica y
materialista.
El ambientalismo critica la contaminación
ambiental, la tala de los bosques, la matanza de animales, etc., pero solo se
remite a fragmentar la realidad, los efectos y no las causas problemáticas. La
ecología biológica analiza únicamente la interacción en los ecosistemas. La Ecología Social ,
da una vuelta más de tuerca. Se introduce en los sistemas sociales que imperan
en el planeta, y además de analizar los componentes ideológicos que lo regulan,
formula propuestas concretas de cambio, donde la visión parcial del mundo es
desechada, partiendo de la premisa que la vida en el planeta, no es una
cuestión de jerarquías, sino de redes, donde un eslabón dañado, afecta a la
globalidad.
En tal sentido no dudamos en afirmar que
hablar de ecología a secas, sin la variable social, es el lenguaje de quienes
viven de su renta. De tal modo, es
tendencioso y falaz discutir sobre desarrollo sustentable, en tanto la brecha
entre ricos y pobres se ha ensanchado 74 veces con relación a los años 60. Más
que hablar de ecología, debemos hablar de política. Y lo hacemos desde la
denuncia, en el convencimiento que en el modo de producción y distribución
capitalista, en el marco de sus propias contradicciones, no hay desarrollo
sustentable ni esperanza de sobrevida para nadie.
A partir de los años ochenta empiezan a
adquirir validez y vigencia los postulados de formas alternativas de
desarrollo, que procuran superar las limitaciones de los modelos hasta entonces
prevalecientes. Estas formas alternativas de desarrollo han ido adquiriendo
diferentes nombres y acepciones, siendo una de las más citadas las de
Desarrollo a Escala Humana (4) y la de Desarrollo Integral.
El postulado básico del
Desarrollo a Escala Humana es que el desarrollo se refiere a las personas y no
a los objetos. Posiblemente Max Neef sea el referente más visible de esta
concepción. En tal sentido afirmo que no puede haber desarrollo cuando el
sistema capitalista socava los propios cimientos de la naturaleza.
Una Ecología de la mente
Estar
sano es ser feliz, (5) señalé hace unos años ante representantes de la OMS
que visitaron mi provincia. La salud ha quedado bien demostrado que no se mide
por la ausencia de las enfermedades. La salud es un perfecto ecosistema en el
que intervienen variables bien definidas. Para nosotros la medición de esas
variables se determinan por las condiciones materiales de existencia, la
relación armoniosa del sujeto para consigo mismo y su vinculación con los demás
miembros de la especie.
Ninguna de estas tres columnas puede
faltar, y su continua interacción dialéctica, permite el desarrollo sostenido
de la humanidad, a diferencia del resto de las especies, donde no entran a
jugar las construcciones culturales sino el instinto y la herencia genética. Si
cerramos más el círculo y lo remitimos a los estados mentales, sería
incongruente colisionar con el enunciado Pichoniano cuando afirma que toda
psicología es social. Consecuentemente y en paralelo con Murray Boochin,
aseguramos que toda ecología es social. Enfatizamos, por consiguiente, que la
sociedad capitalista promueve y profundiza la enfermedad en el planeta. Y
no puede ser de otra manera, toda vez que si nos remitimos a la historia, no
hay evidencia que en las primeras comunidades, la depresión, por citar un
emblema, haya estado presente. Por otra parte, el estrés, que es natural en los
animales como elemento fundamental para el estado de alerta, se ha convertido
en una de las graves dolencias a escala mundial.
Pero el estrés y la depresión están
sujetos, indefectiblemente, a las condiciones de vida que rodean al sujeto.
Existen en la actualidad pequeñas comunidades longevas en Eurasia que consumen
alcohol, grasas saturadas, tabaco, etc., con una tasa de mortalidad oscilando
en los 90 años (casi un 20 % por encima de la media promedio de los denominados
países del primer mundo), en donde la contaminación social burguesa no ha
encontrado posibilidad de ingreso. No hay una medicina honesta hoy en día que
no atribuya - fundamentalmente - a los estados de ánimo, como al caldo de
cultivo para la mayoría de las patologías existentes. No obstante, es imposible
separar de este contexto la materialidad de las cosas que coadyuvan para
profundizar la crisis. Es
oportuno rescatar el diálogo entre Pichón Riviere y Zito Lema (7), cuando
acuerdan que no es lo mismo la familia en un país industrializado a uno
dependiente. Si la familia es la estructura social básica y la enfermedad
mental es una crisis que se configura en ese grupo, no es difícil asociar a la
desigualdad social como desencadenante. Las relaciones son dialécticas, están
en interacción con el medio. Esto es ecología social y ya Pichón daba cuenta de
esto.
El hambre, las enfermedades evitables, la
riqueza acaparada en manos de unos pocos, la impunidad a que son sometidos
millones de seres en todo el mundo por esta misma situación, las condiciones de
trabajo alienado, vida aglomerada en las grandes ciudades, falta de espacios
verdes, insuficiencia de tiempos para el ocio y la recreación, ausencia de
posibilidades de estudio y logros intelectuales como creativos, son violaciones
sistemáticas de los derechos humanos.
Reformulamos pues el histórico y limitado
axioma biologista: nacer, crecer, reproducirse y morir, por.. "nacer de madre y padre por elección
voluntaria, crecer en el ámbito de un hogar feliz y una sociedad igualitaria,
reproducirse y desarrollarse en el marco de las posibilidades materiales y
afectivas que solo brinda la justa distribución de la riqueza y el ambiente
perdurable, y morir dignamente rodeado por los afectos a entubado en la cama
triste y solitaria de un hospital".
Lo actual -esta agonía diaria - determina
una alteración psico-física, por la cual, estamos atravesados y sujetos,
promoviendo de este modo, un círculo perverso que nos remite a un estado
primitivo de animalidad y barbarie, donde la constante es resistir para no ser
comidos; resistencia que es patrimonio de unos pocos que pueden elevarse por su
propia alienación, y comprender el origen de la causa.
Hasta hace unos años, el infarto era
patrimonio casi exclusivo de los hombres. Las mujeres, por su propia
conformación fisiológica tienen un anti estresante natural: los estrógenos. De
un tiempo atrás para adelante, esto pareciera no alcanzar y también son ellas
las víctimas de esta afección como causa de mortalidad.
En Neuquén, las maestras
vienen atravesando severas crisis mentales por la tensión que conlleva recibir
la carga emocional de una contención social hacia los estudiantes; tarea que no
les es propia y que corresponde al Estado asumirla .Un estudio en el año 2002 realizado
por la Fundación para la Cultura del maestro Mexicano arroja información más
clarificante.
"La demora en el planteo de las
enfermedades del trabajo docente, es porque en su mayoría son de salud mental:
son más difíciles de aceptar tanto por el maestro como socialmente. La
resistencia descalifica al enfermo y éste teme mostrarla y demandar atención
como derecho. Las alteraciones neuróticas y de la voz ocupan el primer lugar.
En este sentido Freud señaló: <"El
ser humano cae en la neurosis por no soportar el grado de frustración que le
impone la sociedad en aras de sus ideales de cultura>. El docente debe
canalizar su ansiedad y angustia positivamente, de lo contrario puede caer en
diversas adicciones como evasión y descarga de tensión. La violencia expresada
en la actividad sexual, social, política o deportiva, ya sea como promotor o
víctima, es una forma de descarga observada en docentes con conflictos vitales
y/o laborales.
En salud mental la fatiga residual se manifiesta casi siempre en
formas depresivas. Comienza a abandonarse en su arreglo personal y descuida el
cuidado de sus cosas, la casa, la
ropa. Se vuelve apático y desinteresado, se aísla y reduce su
actividad social y sexual. Solo desea descansar, dormir y relajarse... y no lo
logra. A veces recurre a la automedicación con antidepresivos y/o ansiolíticos.
Se le agrega a la fatiga, la adicción a los psicofármacos o a otras drogas para
llegar al alivio por medio de la
evasión. En estas condiciones la producción intelectual del
docente es casi nula y el cuadro depresivo se combina a veces con excitación y
agresividad. Comienzan las discusiones laborales y familiares que incrementan
su aislamiento. Olvidos. Distracciones". Si le sumamos el reciente
informe donde tras una encuesta realizada, el 48 % de los docentes no quieren
estar más frente al aula, nos exime de cualquier comentario.
Me pregunto si es necesario describir la
situación del resto de los asalariados y los desocupados. Pero no es
descabellado adentrarnos en la asociación directa que hay entre la materialidad
de las cosas y el estado de bienestar psico-físico. Necesariamente debemos
hablar del perfecto equilibrio que se da en un ecosistema.
Supongamos que haya una finalidad. ¿Cuál
sería el fin último en la vida de los seres humanos? Algunos podrán decir la perpetuidad. Yo
agregaría que perpetuidad sin placer es vivir muriendo día a día. El placer de
vivir justifica la
existencia. Si el pueblo disfrutara plenamente, y el placer
reinara en todo lo cotidiano, no serían necesarios dioses, ni el deseo de
perpetuidad, ni la contracción al trabajo alienado. No es muy difícil
comprender entonces, porque la iglesia católica desde sus inicios, combate y
reprime al placer como instrumento de control ideológico.
Pero si no hay finalidad, sino intencionalidad,
no creo que conformarnos con no sufrir sea suficiente. Este planeta es hermoso.
Basta mirarlo desde el espacio exterior para que nos conmueva su imagen azulada
vagando a través del cosmos. Desde lo matemático, su redondez configura una
línea de puntos infinita y permanente. Átomos que danzan por las fuerzas
opuestas en forma constante. No hay líneas rectas, ni segmentos, ni nada que
obstaculice el proceso circular desde el Big Bang (*) para adelante.
Hay belleza en una roca, en el arroyo perdido en la montaña, en la
fragilidad dialéctica de una mariposa que antes fue gusano. Y se nos hace muy
difícil asociar lo bello y el placer que ello conlleva, a solo resistir la
angustia y el dolor. Belleza y placer deben, irremediablemente, conducir a un estado
de bienestar. ¿Amar produce a veces sufrimiento? ¡¡¡Claro que sí!!!! Pero quien
quisiera la existencia sin esa "neurosis" excitante y vital. ¿Es lo
mismo padecer por amor que por hambre?
Si el planeta es hermoso, ¿no sería un enorme desperdicio que las inmensas fuerzas materiales y espirituales desarrolladas por la humanidad sigan en manos de los depredadores capitalistas? Como dijeron hace más de un siglo atrás Marx y Engels: ".... de lo que se trata no es de entender al mundo sino de transformarlo". (9)
Y en este devenir, es posible que en el sistema sin jerarquías ni clases sociales, que irremediablemente deberemos construir hacia el logro de una sociedad justa e igualitaria, podamos volver a la naturaleza, sin desechar la computadora o la televisión, desde una tecnología con rostro humano, para intentar reconstruir la felicidad que a lo mejor en tiempos remotos, los humanos supimos tener.
(*) Ecólogo
Social – Periodista –
El presente trabajo se nutrió por los aportes invalorables de
Fuentes
1) Sigmund Freud- Obras Completas - Amorrortu - 1998
2) James Lovelock - Atlas Gaia de la Gestión del Planeta - Blume.1987
3) Sigmund Freud - Obras Completas - Ammorrotu - 1998
4) Manfred MAX-NEEF, M. et al. (1986). Desarrollo a escala humana: Una opción para el futuro Development- Dialogue, Nº. Especial; 9-93.
5) Antonio Miglianelli - Ecología y Salud - Ministerio de Salud de la Provincia del Neuquén - 1991
6) Vicente Zito Lema: Conversaciones con Enrique Pichón Riviere - Ediciones 5 - 1998
7) Vicente Zito Lema: Conversaciones con Enrique Pichón Riviere - Ediciones 5 - 1998
8) Big Bang . Teoría científica acerca de la creación del universo
9) Marx y Engels-Fuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana -Moscú - Edit. Progreso-1980

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