
La desee..La busqué..La soñé perfecta..Y al verla el primer día supe que ella era para mí y yo para ella..Lo fue en ese momento..Lo es ahora: perfecta..Pero no de esas perfecciones mágicas que se sueñan e imaginan..Perfecta para mi en toda su complejidad..
A diferencia de otros amores, el mío es más grande ahora y sé que menor a mañana..Nunca nos separamos..Aún distantes por las cuadras y los contextos, esta unión tiene cimientos más fuertes que el acero y el hormigón..Unido por el Hilo Rojo, el cordón de Ariadna..
En estos tiempos de amor con fecha de caducidad, vínculos de micro onda, asesinato de la poesía y los sentimientos a flor de piel, este es incólume, de te quieros y te amo, de mimos y abrazos, de besos y ojos llorosos..Lo fue, es y será para los tiempos.
No llegó por imposición, ni accidente, o apuro..Fue deseo: puro y complejo deseo..De esos que ni la más elaborada prosa puede describir..
Fui a buscarla, la quise para mi..Ni curas o pastores, mandatos familiares, hipocrecía social, moral corrupta como la estatua de la justicia sin la venda..Tampoco porque no quedaba otra, o llenar un vacío existencial como proyecto de vida..Nada de eso..Puro deseo que ella fuese mi hija y yo su padre..
¡Cuánta pena y empatía simultanea me atraviesa, saber que miles de historias y cientos de presentes, no pueden decir lo mismo!
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