martes, 20 de febrero de 2018

A MENSTRUAR EN LIBERTAD:

El pobre artículo que publica el diario Río Negro hoy, remitiéndolo básicamente a la cuestión económica del consumo de toallas y tampones, no se condice con uno más amplio y detallado que inserto más abajo; motivo del artículo: el libro de Eugenia Tarzibachi "Cosa de mujeres. Menstruación, género y poder".

El Antiguo Testamento refleja la brutalidad con que trataban a las mujeres durante su período.."Cuando una mujer tenga flujo, {si} el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará inmundo hasta el atardecer" Levítico 15:19-23.
Frases como la precedente son una pequeña muestra de todos los párrafos dedicados al tema..Dios mismo castiga a Eva a parir y menstruar con dolor por su pecado.

Lo sucio, impuro situó a la mujer históricamente en ese encuadre y así por generaciones, el formateo social hizo que ellas sintiesen el peso del mandato bíblico..Hasta el día de hoy muchas evitan expresar que están menstruando..Afortunadamente también lo son aquellas que naturalmente lo visibilizan sin inconvenientes.
No he leído el libro de Tarzibachi, pero supongo aborda la cuestión sexual..No escapa que sigue siendo un obstáculo en muchos casos tener sexo en esos días..Tampoco que es privativo únicamente de la mujer negarse a hacerlo..

Biológicamente sabemos que en esos días la sensibilidad aumenta y que el deseo se potencia siempre y cuando el período no conlleve intenso dolor..Hay casos tan intensos que invalida no solo una relación sino "deja de cama" literalmente a quienes lo sufren.
Pero cuando no hay dolor; cuando las pulsiones más primitivas -animales - se dejan fluir; cuando la frase típica "es un asco, un enchastre" se supera; el placer sexual es tan intenso que bien vale la pena aprovecharlo..Al fin de cuenta gente, todo se arregla con un poco de agua después.

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