He pedido hace años lo del chip subcutáneo a tipos violentos, con causas judiciales, perimetrales, etc...Hoy lo hice formal a través de una solicitud al Poder Judicial de la Nación...
Algunxs amigxs directos lo han recibido y ni siquiera han emitido opinión...Algunxs amigxs del facebook a los que nunca he visto han firmado...Alguna que otra persona trasnochada, que tiene en común, amigxs míos, me salió diciendo que no aceptaba algo de “desconocidos”...
Diariamente solicito a personas que no conozco, fundamentalmente mujeres que de una manera u otra tienen conmigo conocidos en común, que firmen la petición...Ni me interesa su ideología, clase social o grado de ilustración: el femicidio no tiene códigos a respetar..
A quienes todavía no han firmado aludiendo razonables dudas acerca que puede estigmatizarse a los tipos, o que si la víctima sabe que su agresor se aproxima, le puede avisar a una patota para que lo esperen agazapados y lo muelan a palos, o que estas organizaciones son agentes infiltrados de los servicios para “marcarte”, o que en el fuero interno piensan quién es este que no perteneciendo a ninguna organización feminista se arroga el derecho de peticionar en nombre de las mujeres, o por ser varón, o que se puede propiciar la ley de la jungla, o que la perimetral funciona, o que son estrellas intelectuales muy narcisas para avalar con su firma algo ajeno a su ideología , o que muchas mujeres piden la liberación de los tipos tras haber sido molidas a palos por esas cosas locas de la mente que juega con el goce, el placer y el dolor en esos círculos patológicos de víctima y victimario, o que no se condice con sus posturas progres, etc..etc...Les respondo: me importa un carajo lo que pueda pasarle al victimario si evitamos que una mujer muera. Primero la vida, luego vemos qué se hace con el victimario.
Amigos abolicionistas a los que en el fondo me sumo en lo conceptual, reconocen que hay que tener un programa de acción para la transición con la política carcelaria...A eso me estoy refiriendo.
Lo concreto es que a todxs aquellxs que no se suman a la campaña, no solo por las razones antes señaladas, sino que argumentan es necesario cambiar las reglas de juego, apostar a la educación, al pleno empleo, a la justicia social, la eliminación de clases, vivienda para todos, arriba los de abajo, ruptura de las estructuras de dominación y el machismo, que el salario no sea ganancia, desaparición de las villas, agua potable, cloacas, rutas, flota mercante, fabricación nacional de buques, trenes y autos, no más vacas por aviones, revocación de mandatos, eliminación de subsidios a las escuelas privadas, alimentación saludable, etc..etc. cosa que yo también deseo, van a pasar décadas si es que se logran por la calidad moral y ética existente hoy en nuestra sociedad.
Desde la psicología social uno aprende que no se pueden resolver todos los conflictos a la vez; hay que tomar digamos un raviol de la realidad para operar allí: este es uno, concreto y conciso.
Porque mientras mis allegados se develan en argumentaciones y fundamentos, al finalizar de leer esta nota habrá otra mujer víctima de femicidio...
Quizás la vida me ha hecho pragmático, me bajaron de un hondazo el idealismo y hoy voy a lo concreto: de un femicidio cada 30 horas se redujo a 24, y si la exclusión social se profundiza, mayor será la violencia y esto llevo diciéndolo hace por lo menos 10 años.
Finalmente, me arrogo el derecho de señalar con el dedo a quienes critican sin proponer acciones concretasen vez de argumentar el consabido: “es un proceso que va a llevar años”, manteniendo el status quo de este escenario regado de sangre de inocentes.
Sobre todo a los tipos que pontifican argumentos del derecho con un machismo disimulado, y a las mujeres poco solidarias de género aún en organizaciones de género.
Sobre todo a los tipos que pontifican argumentos del derecho con un machismo disimulado, y a las mujeres poco solidarias de género aún en organizaciones de género, me tienen las que ya saben en el piso
Sobre todo a los tipos que pontifican argumentos del derecho con un machismo disimulado, y a las mujeres poco solidarias de género aún en organizaciones de género, me tienen las que ya saben en el piso

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