miércoles, 24 de febrero de 2016

Comenzarán las clases en las escuelas y jardines del sistema educativo de las excusas

Si tenemos suerte y los salarios docentes se ajustan a la realidad, comenzará este ciclo 2016 nuevamente bajo el imperio de las excusas y la necesaria funcionalidad de las familias, los gremios con el gobierno, etc.
Me refiero que, a diferencia de aquella escuela y aquel sistema previo a los 70, ésta -desde hace varios años- se ha tornado exclusivamente ecologista, ya que todos los problemas son ocasionados por el “ambiente adverso”: todo lo malo pasa afuera, todo es culpa de los otros.
Puede ser que para las nuevas generaciones sea “normal” nacer con un celular en vez de un biberón...Ingerir comida chatarra, tener celulitis u obesidad en la adolescencia, mirar el aumento de miles de familias viviendo en asentamientos de los planes sociales, con explosión de hijos de la pobreza y el patriarcado, no buscados conscientemente, y que todos, sin excepción, no pueden interpretar siquiera un cuento de los Hermanos Grimm...
Es obvio que no son responsables de haber nacido en estas matrices fundantes de la marginalidad intelectual y la ausencia del esfuerzo para el logro de las cosas...
Siempre que cuento el ejemplo de los bares y confiterías de aquellos años, donde te dejaban la botella de Gancia, Cinzano, Fernet, la soda, y que dentro del precio estaba incluido unos 30, 50 u 80 platitos de cosas ricas frías y calientes, me miran dejando traslucir sus pensamientos en las miradas irónicas...”pobre hombre, le faltan un par de jugadores en el marote: caramelitos en el frasco”.
Algo que me desagrada profundamente es el mote de nostálgico o setentista; me sabe a descalificación y hasta lo encuentro vulgar, puesto que pareciese que rescatar algunas cosas buenas del pasado, amerita automáticamente una reprobación barnizada de realismo implacable...Y señalo vulgaridad por no decir ignorancia, toda vez que muchos suponen a esta realidad –a mi juicio y de varios más como patológica- esa normalidad de la vida cotidiana: la famosa pastilla de la Matrix...
En la descripción de los hechos, repito...descripción, despojándome de analizarlos para no contaminarlos con mi subjetividad, veo una escuela que no me identifica con mi historicidad, y para ello tomo la definición que la historia es lo que nos pasó, no lo que pasó.
¿Me habré quedado en el tiempo; será cierto aquello de nostálgico, o la descalificación proviene porque es irreal parir hoy, con estos planes de estudio, con esta formación académica, en el contexto social del menor esfuerzo y la decadencia moral-ético-neuronal, mujeres y hombres notables?
A esta altura de la lectura, por un reflejo condicionado impuesto en nuestra pauta cultural, quizá te broten cien argumentos para denostarme o explicar las diferencias de aquella sociedad con la actual; hete aquí que entonces dejás de ver los hechos para pasar a analizarlos...
Hay toda una corriente de pensamiento que cuestiona la mera descripción de los hechos sin analizar el contexto socio histórico...En general adhiero a esa línea dialéctica, pero en este caso no me interesa desmenuzar el fenómeno orbital del sistema solar, por qué el orden gravitatorio, etc., digo solamente que todos los planetas giran alrededor del sol y es una realidad incuestionable.
En aquella escuela, no existía jardín o al menos como hoy, (me refiero a la Patagonia), salvo que se quiera aceptar que primero inferior y primero superior equivalían a las salitas de 4 y 5 años actuales...Recuerden que recién en 1884 una de las maestras sarmientinas, Sara Chamberlain de Eccleston fundó el primer jardín de infantes en la Argentina...
No había madres ociosas, padres ausentes y críticos del sistema, la maestra y el profesor eran incuestionables, ni “reunión de padres”, ni rejas, ni drogas, ni familias de narcos que se tiroteaban en los pasillos...No entraba al edificio una madre con un bruto celular de ocho mil pesos a pedir “ropita para el pobre hijito”...
Se premiaba el esfuerzo, no se regalaban notas y mucho menos temor a que una madre o un padre agrediera física o verbalmente a “la señorita”...No se hablaba de “proceso” ni había clases de apoyo...El que repetía se bancaba las cargadas y jamás, aún en las mentes más retrógradas, estaba el alivio de saber que al menos en la primaria, en tres de los seis grados (eran seis antes), no se repetía...
El obstáculo de la frustración era una tarea que debíamos sobrellevar solos, sin terapeuta ni yendo al boliche a emborracharse...
Los actos eran en el día que cayeran y solo había una bandera y un himno...No había fotocopias, ni pedidos a las casas para que nos “controlen la tarea”, porque si acaso llamaban de la escuela, no nos iba a ir muy bien que digamos...No había viajes de egresados, televisores, videos, proyector de diapositivas...No se “zafaba” de educación física y se enseñaban todos los deportes...No se pensaba una escuela inclusiva, no había psicólogos ni gabinetes pedagógicos, los roles y los límites estaban bien determinados: la educación, los sentimientos y la contención era patrimonio de la familia, y en las aulas la instrucción académica...Miles de maestras brillantes salieron de lo que se conocía como el bachillerato normal con apenas 18 o 19 años.
Porteras y porteros no eran los dueños de las escuelas y las aulas estaban abiertas todo el año menos sábados y domingos...La autoridad, la asimetría era incuestionable como así también el respeto a la investidura, el valor icónico y simbólico de un guardapolvo...
Las alarmas brillaban por su ausencia como el saqueo al edificio...Robar siquiera un lápiz de otra cartuchera y ser descubiertos implicaba ser sometidos a la vergüenza y el escarnio de todos, sin mencionar el castigo aleccionador al volver a casa...Junior el de la masacre en Patagones ni siquiera figuraba en los comics o revistas futuristas macabras.
¿Existían docentes y curas abusadores? Claro que sí...Todos los días se descubren sucesos terribles de aquellos años, pero también lo había intrafamiliar como ahora, salvo que no tenían prensa ni predisposición de las víctimas para acusarlos dado el imaginario social impoluto del cura y el maestro...
Un escuela rígida, enciclopedista, conductista, arbitraria, clerical, misógina y a veces con doble moral, propensa a los castigos corporales; (a mi me daba el cura con el puntero en las manos, y tenía una señorita que se deleitaba parece cuando me enterraba sus largas uñas en mis orejas, y no quiero olvidar el bonete que decía “burro” y que nos ponían, parados al lado del pizarrón a la vista de todos, cuando no sabía la lección o escribir cien veces la misma palabra sin errores)...
En aquella, sin tantos derechos, con mayor diferencia entre clases sociales, sin el “acompañamiento de los padres”, ni boletos estudiantiles, celulares, internet, computadoras y Wikipedia, gabinetes, escuelas especiales, resulta que se cambió el mundo, el hombre pisó la luna y Stephen Hawkins en una silla postrado reafirmó el Big Bang como origen del universo...
¿Alguien puede dudarlo? ¿Ustedes suponen que fue fácil como apretar “enter” en el teclado?
Ahora bien, con todo ese panorama atroz al que fue sometida la niñez y juventud de este país, ¿me pueden explicar cómo hizo la Argentina para ser farol de América en Literatura y Ciencias; imprenta de cuanto libro se pueda uno imaginar; 5 premios Nobel, eximios científicos y literatos de renombre universal, políticos y estadistas de un prestigio incuestionable, artistas y profesionales de primera categoría, obreros calificados, con infancias algunas terribles y “sin excusas”?
¿Cómo pudieron Borges, Piazzolla, Cortazar, Alfonsina, Ingenieros, Favaloro, Carrillo, El Che, Milstein, Houssay, Leloir, Mazza, Alicia Moreau, Perón ser lo que fueron con semejante escuela y tamaña realidad social?
Este lunes 29 comenzará con suerte un nuevo ciclo escolar donde habrá, en la escuela de este sistema educativo de las excusas y “los procesos y las adaptaciones”, más repetidores, ignorantes, sobreexigidos, desertores, expulsados y fuente de mano de obra barata para los saqueadores de turno.

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